Para entender un poco mejor esto del “Buen Movimiento”, creo que es necesario definir primero que es el Movimiento desde esta perspectiva, para ello partiremos de la premisa que “Somos Movimiento” ya que este nos permite:

• Relacionarnos con otros seres vivos
• Modificar nuestro entorno
• Adaptarnos a los cambios
• Modificar nuestras funciones

El ser humano, es un conjunto de sistemas diseñados para generar movimiento, sólo tenemos una manera de modificar el entorno que nos rodea y es a través del mismo. La principal función de nuestro sistema nervioso es moverse, para poder adaptarse y sobrevivir a las circunstancias y cambios que suceden en su entorno. Por otro lado, están todos los sistemas y aparatos (locomotor, digestivo, circulatorio, excretor…), que también se encargan de producir movimiento (contracción muscular, palancas y poleas óseas, obtener energía para poder generar esa contracción, eliminar los productos de desecho producidos por la obtención energía para generar movimiento, etc…), siendo el sistema nervioso el “controlador” y generador de todos los procesos a través de inputs y outputs de información (vías aferentes y eferentes).

 

Todo esto no da una idea de la importancia que verdaderamente tiene éste “Universo del Movimiento”, con lo cual, es nuestra obligación como entrenadores, comprender como el sistema nervioso siente, percibe y genera el movimiento, ya que de esta forma podremos influir positivamente en nuestros alumnos. Debemos potenciar el “Buen Movimiento”, aquel que respete las funciones, que nos conduzcan a generar adaptaciones positivas, en definitiva, a mejorar nuestra calidad de vida diaria, laboral y deportiva y a evitar lesiones.

 

Como “Entrenadores del Movimiento”, es de vital importancia comprender dos procesos sumamente importantes para poder movernos bien:

Aprendizaje motor: 1º fase en donde APRENDEMOS MOVIMIENTOS dan experiencias al cerebro que le permiten moverse de una manera más coordinada, eficiente y eficaz. Primero hay que aprender a realizar los movimientos, de forma lenta, controlada y con toda nuestra atención puesta en su realización.

• Desarrollo Motor: 2º fase, DESAROLLAMOS MOVIMIENTOS que provoquen un stress que suponga mecanismos de adaptación compensatorios que le permiten desarrollar más fuerza, durante mayor tiempo o a mayor velocidad. En esta fase se ejercitan los movimientos, con lo cual, la fase previa debe ser una condición.

“Movernos bien significa tener un sistema nervioso mejor desarrollado, por lo tanto, tratemos de mejorar al conductor (S.N.C) para luego tratar de darle el mejor vehículo posible, ésta es la clave del buen movimiento”.

 

Como arquitectos del movimiento comprender esto y saber focalizar la atención sobre uno tipo de proceso u otro es nuestra responsabilidad, además nos permitirá alcanzar los objetivos de forma segura. Construir una base sólida en donde podamos seguir construyendo nuevos cimientos que sean funcionales, eficientes y eficaces a largo plazo, debería ser nuestra misión. Pensemos en aquellas personas sedentarias que nunca han realizado ejercicio físico o que llevan mucho tiempo sin realizarlo, debemos de empezar por el aprendizaje de los movimientos, más allá de su objetivo (perder peso, tonificar),con esto no quiero decir de dejarlo de lado, (nadie quiere perder a un cliente…), pero para llegar a él no podemos olvidar reeducar o educar a su sistema nervioso a moverse bien, a mejorar debilidades, limitaciones, aunque esto pueda requerir más tiempo, respetar los dos procesos anteriormente mencionados, será la clave del éxito, ya que si una persona se mueve bien, tiene más posibilidades de lograr su objetivo sin lesionarse, con lo cual, tendremos un cliente contento (y esto es nuestro mejor marketing).
Esto me recuerda una contraposición que muchas veces planteo a mis alumnos, las dietas milagros vs la buena alimentación a largo plazo, según desde que paradigma nos posicionemos va a ser que la balanza se incline más hacia los riesgos o hacia los beneficios, más hacia el corto o a largo plazo, es aquí donde entrar en juego, nuestra labor como “educadores”, porque eso es lo que somos (o deberíamos de ser), educadores. Explicarles porque hemos seleccionado esos ejercicios y no otros (como los que pudo haber visto en internet o en una revista titulados: Los” mejores” ejercicios o ejercicios “ideales” para perder peso, tonificar, etc…)

 

Es aquí donde tenemos que desplegar nuestra labor educativa y explicarles, por ejemplo, porqué realizaremos en las sesiones ejercicios para mejorar su movilidad pélvica (previamente detectada su limitación en valoración y test iniciales), si su objetivo es perder peso o iniciarse en el running, explicarles que al mejorar su movilidad pélvica, lograremos una base sólida imprescindible para poder ejecutar correctamente cualquier ejercicio y eso es lo que le permitirá realizar ejercicios más complejos (a más velocidad o aplicando más fuerza), que lo acercará a su objetivo de forma más eficiente y segura, (aunque esto suponga más tiempo y paciencia), explicarles lo importante que es tener buena movilidad pélvica, para poder realizar cualquier tipo de ejercicio más allá de su objetivo , pero también para las actividades de la vida diaria, laboral y deportiva, para no caer en compensaciones que nos llevarán tarde o temprano a una lesión.

 

Debemos informarles, ya que creo que es nuestro derecho al menos darles a conocer los dos caminos que existen en la persecución de un objetivo, moverse a cualquier precio, o moverse bien, lo que en este artículo he llamado el “BUEN MOVIMIENTO”, que no es otra cosa que la base del entrenamiento funcional, por lo tanto, como entrenadores del movimiento debemos transitar por el camino de aquellos movimientos que nos permitan el mayor grado de libertad posible, experimentar y desafiar diferentes planos de movimientos, aquel que nos permita mejorar nuestro control motor (capacidad de organizar todas las fuerzas y generar movimientos articulares de nuestro cuerpo para resolver una tarea de la manera más eficiente posible) tan importante para nuestra vida cotidiana, laboral y deportiva, aquellos movimientos que aumenten nuestra capacidad de movimiento y de la coordinación intermuscular, que son los que nos van a permitir aumentar el rendimiento funcional global, movimientos en donde no exista “Enmascaramiento de Fuerzas” y nos permitan detectar errores y por ende, evitar lesiones.

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Un ejemplo de estos movimientos son los que podemos realizar con poleas, pesos libres, propio peso corporal u otros materiales (aparte estarían las máquinas guiadas, ya que los movimientos resultantes de éstas, poseen otras características y creo que merecen un análisis aparte), son los que deberíamos priorizar en toda la población en general, ya que éstos nos ofrecerán muchas ventajas y una de las más significativas, es la de mejorar nuestro control motor con todo lo que esto significa, pensar en la gente poco habituada a la actividad física o deportiva, sobre todo al inicio, su control motor global es un problema, pero incluso también con deportistas, que en su práctica deportiva se encuentran sumergidos en situaciones diversas y cambiantes, desafíos que resolverán de forma más eficiente si los entrenamos con una rica experiencia de “buenos” movimientos, esto le permitirá tener un mapa motor bien explorado con una gran capacidad de adaptación a diferentes situaciones (incluso a las de supervivencia), que lo conducirá a obtener mayor rendimiento y menos riesgos.

 

Es nuestra labor como entrenadores, arquitectos, educadores del movimiento, situarnos desde este paradigma, el del entrenamiento funcional, desde aquel que realmente respete la función de cada estructura, las particularidades de cada alumno (debilidades, limitaciones, restricciones), que adapta los ejercicios al alumno y no viceversa, el que tiene en cuenta el principio de “individualidad” al igual que los demás principios del entrenamiento deportivo, éste es el que realmente nos conducirá a adaptaciones positivas. Un ejercicio puede ser funcional para una persona y disfuncional y potencialmente lesivo para otra, tener conocimiento y ser consecuente con esto creo que es nuestro deber como responsables del movimiento de nuestros alumnos y por lo tanto también de su salud.

“formarnos, actualizarnos, documentarnos continuamente, es decir, educarnos para poder educar y lograr que las personas se muevan bien, tengan un cuerpo más funcional, más inteligente y más sano”

Os dejo un vídeo de Dave Romberg, un hombre de 67 años que creo que se ha movido bastante bien a lo largo de su vida para poder llegar a tener ese control motor a su edad, que opináis? https://youtu.be/3fLNAbAaCUk

 

¡Así que ya sabes, ponte en manos de un profesional y Muévete, ¡Muévete bien, Muévete 59´al día!!!

 

Jésica Reyes, @Jesisare

 

59 minutos es un movimiento promovido por la iniciativa TkmHub

El mundo cambia. Y nuestras experiencias vitales y laborales lo hacen con él. Por ello, un conjunto de profesionales de distintos ámbitos procedentes de empresas de éxito a nivel mundial se han unido de forma transversal para compartir sus experiencias y generar innovación y nuevos negocios.

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